Entrevista a Conserveira do Arade

Foto: Sonja (POIS — Natürlich Portugal)

ACP: La conserva es parte de la historia alimentaria portuguesa. ¿Cómo empezó la Conserveira do Arade? ¿Hubo un momento concreto, o fue un proceso que fue tomando forma con el tiempo?

Conserveira do Arade: Nació en 2015, de la mano de dos socios con recorridos diferentes, pero con una misma visión: poner en valor la tradición conservera portuguesa. Manuel Mendes, algarvío y farmacéutico de formación, desarrolló gran parte de su carrera entre Portugal e Inglaterra. Vincent Jonckheere, belga y licenciado en Economía, construyó su recorrido profesional entre la hostelería y la enseñanza. 

En 2013 Vincent visitó el Museo de Portimão, dedicado a la historia de la industria conservera en la cuenca del Arade. Esa visita encendió la idea de crear una nueva fábrica de conservas en la región. Entre esa primera inspiración y la apertura, en 2015, Vincent conoció a Manuel y compartió con él lo difícil que era encontrar socios locales dispuestos a creer en el proyecto. Al día siguiente, Manuel se puso en contacto con Vincent y en 2015 se fundó la fábrica, que opera y crece hasta hoy. 

La idea surgió al detectar un vacío muy claro: a pesar de la fuerte tradición conservera en la cuenca del río Arade, en el Barlavento Algarvio ya no quedaba ninguna unidad productiva en activo. El proyecto tomó forma con el deseo de recuperar ese saber-hacer local y unirlo a un enfoque contemporáneo, centrado en la calidad del producto, la producción artesanal y la valorización del territorio algarvío.

ACP: ¿Cómo nace cada producto?

Conserveira do Arade: Nuestras conservas se elaboran de forma artesanal, con materias primas seleccionadas e ingredientes de alta calidad. La gama se pensó para fomentar un consumo de pescado diverso y equilibrado tocando varias especies. La primera línea que desarrollamos fue la de las Petiscadas, bajo la marca Saboreal: conservas en tarro de vidrio, con pescado desmigado a mano, combinado con verduras y condimentos del Algarve. 

Son productos muy versátiles, pensados para comer como aperitivo, entrante o incluso como base de un plato. Esta línea nació al querer diferenciarnos en un mercado muy competitivo. Cuando la lanzamos, no existían en Portugal conservas de este tipo, y eso ayudó a definir una identidad propia. Con los años, la gama se fue ampliando, con nuevas especies, combinaciones originales y un diseño distintivo. 

Más adelante lanzamos Papa Anzóis, una marca centrada en conservas tradicionales en lata, producidas en pequeños lotes controlados, con sardinas y otras especies. También aquí la diferenciación es clave: a diferencia del proceso convencional, no precocemos la sardina antes del enlatado; optamos por un método de deshidratación lenta. Hasta donde sabemos, somos los únicos en Portugal que trabajamos así. Es una técnica más lenta, sí, pero permite preservar mejor la estructura del pescado y mantener más de su grasa natural, además de conseguir mayor preservación nutricional. 

En 2025, reforzamos la gama Papa Anzóis con dos nuevos productos premium: pulpo de la costa algarvía en lata y cachaço de bacalao, ambos conservados en aceite de oliva virgen extra ecológico.

ACP: ¿Qué etapas forman parte del proceso «creativo» hasta que una conserva queda “aprobada”?

Conserveira do Arade: Desarrollar una nueva conserva siempre es un proceso cuidadoso y artesanal. Todo empieza con pescado fresco y productos de temporada, con inspiración en recetas tradicionales. Pero cada producto pasa por distintas rondas de prueba hasta alcanzar el equilibrio perfecto. Manuel y Vincent están siempre muy presentes: prueban, ajustan y vuelven a experimentar una y otra vez. 

Para llegar, por ejemplo, a la sardina ahumada en aceite, hicieron falta varios tests: el ahumado se hace dos veces, primero en el pescado y después en el aceite, y solo se juntan en la lata al día siguiente. El resultado es un equilibrio muy especial entre el sabor ahumado y la textura del pescado. 

Además, el feedback de socios, clientes y chefs que trabajan con nuestras marcas es fundamental. Cada comentario ayuda a afinar recetas existentes y a desarrollar nuevas, asegurando que cada conserva aprobada refleja el cuidado artesanal, la calidad de los ingredientes y el sabor auténtico que queremos transmitir.

ACP: La conserva siempre fue comida de casa, un básico, por decirlo de alguna manera. ¿Cómo gestionáis el hecho de que hoy sea también un producto muy apreciado y buscado fuera de Portugal? ¿Qué retos y sorpresas encontráis por el camino?

Conserveira do Arade: Para nosotros, la internacionalización de las conservas portuguesas es un reconocimiento natural de su valor histórico, gastronómico y nutricional. En Portugal la conserva es parte de la mesa de cada día; en otros mercados, muchas veces se percibe como un producto gourmet, y eso exige una adaptación cuidadosa, sin perder la esencia. 

El reto principal es mantener la autenticidad, el proceso artesanal, la calidad del pescado y de los ingredientes, el respeto por la tradición y al mismo tiempo responder a las exigencias de los mercados internacionales, tanto en reglamentación como en expectativas del consumidor. Producir en pequeños lotes tiene límites naturales de escala y no siempre encaja con una demanda que crece, pero esa elección es parte de nuestra identidad. 

Y en cuanto a las sorpresas: han sido muy buenas. En muchos mercados, la gente se interesa de verdad por la historia detrás del producto, por el territorio de origen y por cómo se elabora. Hay una curiosidad genuina por entender qué es una conserva artesana.

ACP: Si alguien abre una de vuestras latas sin saber nada del Algarve ni de las conservas portuguesas, ¿qué os gustaría que quedase claro en el primer bocado? ¿Y por qué?

Conserveira do Arade: En la fábrica hacemos visitas guiadas con degustación incluida, y uno de nuestros momentos favoritos es abrir una lata delante del cliente: esa mirada atenta, y luego la sonrisa al ver las sardinas bonitas, firmes, enteras y “gorditas” que te abren el apetito al instante. 

En el primer bocado, queremos que se note que es un pescado firme y lleno de sabor, envuelto en el aceite que elegimos con el mayor cuidado. Un verdadero “líquido de oro” que no solo conserva, sino que realza el sabor del pescado y refleja nuestro compromiso con la calidad y el respeto por la tradición conservera portuguesa.

ACP: La Conserveira do Arade nació en 2015. A lo largo de estos más de 10 años, ¿qué ha cambiado? ¿Hay algo que hacíais al principio y hoy ya no hacéis o decisiones que hoy están más claras que cuando empezasteis?

Conserveira do Arade: A lo largo de estos más de 10 años, mantuvimos el compromiso con la producción artesanal y la calidad de los ingredientes, pero muchas cosas fueron evolucionando de forma natural. Al principio estábamos más en modo exploración: probando procesos, descubriendo combinaciones y entendiendo cómo equilibrar tradición e innovación. 

Con el tiempo, esa experiencia nos dio más confianza para desarrollar productos nuevos, como la sardina ahumada o los lanzamientos premium de pulpo y cachaço de bacalao. También fuimos afinando procesos y detalles que marcan la diferencia, desde la selección del pescado y de los condimentos de temporada, hasta la elección del aceite y los tiempos, para asegurar que sabor, textura y nutrientes estén siempre en su mejor punto. 

Otro gran cambio ha sido la internacionalización: hoy nuestras conservas llegan a mercados fuera de Portugal, donde se perciben como productos de alta calidad. Eso trajo retos y aprendizajes, pero siempre manteniendo nuestra esencia artesanal y la atención al detalle que nos caracteriza. En resumen: seguimos experimentando e innovando, pero ahora con más método, más experiencia y más claridad.

ACP: ¿Qué podemos esperar para el futuro?

Conserveira do Arade: Nos gusta trabajar con empresas que defienden de verdad la calidad del producto, pero también una cierta filosofía productiva. En los últimos años, cada vez recibimos más visitas en nuestras instalaciones: gente interesada en conocer cómo se elaboran conservas artesanales. Esto representa un porcentaje creciente de clientes directos y nos permite “sentir” el mercado de cerca: ver, oler, escuchar y entender mejor lo que la gente busca. 

Nuestro primer reto es acompañar el crecimiento constante de la demanda con la capacidad real de producción de la fábrica. Por eso, en 2026 seguimos invirtiendo para estructurar la línea de producción con dos objetivos: producir más y producir cada vez mejor. A corto plazo, también queremos traer nuevas recetas para acompañar los deseos de nuestros clientes. 

Y como buscamos acercar cada vez más al consumidor al productor, queremos ampliar el número de visitantes en nuestras instalaciones y mantener una relación de calidad con nuestros aficionados, que a lo largo de los años nos han acompañado. Ellos son nuestro mejor marketing.

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