Un clásico portugués que huele a canela, limón y casa
En Portugal, el arroz doce no necesita “presentación”. Lo encuentras en Navidad, sí, pero también en comidas de familia, en celebraciones sencillas y en esos días en que te da el antojo de las comidas de familia.
Se sirve frío o templado, en una fuente grande o en cuencos pequeños, y siempre trae ese detalle final que lo convierte en ceremonia: la canela por encima (dibujada con paciencia o espolvoreada con amor, que viene a ser lo mismo).
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Antes de ser postre, el arroz es un ingrediente básico. Llegó a la cocina ibérica hace siglos, se cultivó, se integró en lo cotidiano y dejó de ser “exótico” para convertirse en algo hogareño. La magia ocurre cuando entra en el terreno dulce. Ahí aparecen dos pistas muy portuguesas:
1) Las especias y los perfumes. Canela y cítricos (limón, a veces naranja) no están ahí para decorar, más bien para aromatizarlo. Son sabores que entraron en Europa y se quedaron. En Portugal, especialmente, se volvieron un lenguaje propio en la cocina dulce.
2) Las yemas. Si conoces un poco la repostería portuguesa, esto te va a sonar: las yemas aparecen una y otra vez como firma. En el arroz doce, no siempre se usan, pero cuando se usan (como en esta receta), dan color, textura y esa cremosidad que hace que la fuente quede “pulida”. El resultado es un postre humilde en ingredientes, pero sofisticado en sensaciones: leche, arroz, azúcar y un olor inconfundible.
¿Por qué se volvió un imprescindible navideño? Porque es práctico y generoso. Se hace para varios, aguanta bien, mejora con reposo, y se presenta precioso sin esfuerzo.

Ahora, la receta de Adriana, nuestra Chef Pastelera. Puedes encontrarla también en Instagram.
Ingredientes
Para 6 personas
100 g de arroz carolino o redondo
250 ml de agua
1 litro de leche
180 g + 55 g de azúcar
10 g de maicena
4 yemas
1 palo de canela
1 piel de limón
sal c/n
canela para decorar
Preparación
— Hervimos el arroz con el agua y la sal.
— Añadimos la leche, el palo de canela y la piel de limón.
— Cuando hierva, añadimos los 180 g de azúcar y removemos continuamente.
— Aparte, mezclamos muy bien los 55 g de azúcar con la maicena y las yemas para evitar que queden grumos.
— A esta mezcla le añadimos un cucharón del arroz con leche hirviendo para templarla.
— Juntamos todo, mezclamos muy bien y dejamos hervir hasta alcanzar el punto de cremosidad que más nos guste.
Se presenta en una fuente única o en fuentes individuales y decoramos con canela al gusto.
Si lo haces, etiqueta a @adrirbakes y a @acasaportuguesa. Queremos ver esas fuentes (y esas decoraciones de canela, clásicas o artísticas).
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