En Portugal, la sopa no es solo una receta: es una institución, con historia y club de fans.
Durante siglos, en casas rurales y urbanas, fue la forma más fiable de llevar comida caliente a la mesa con lo que hubiese: verduras del huerto, legumbres secas, un hueso para dar sabor cuando existía, pan duro para espesar. Una comida completa, repetible y pensada para alimentar a varios.
La sopa también marca territorio.
En el norte y el interior, aparecen caldos más densos y de cuchara firme, muchas veces con legumbre y coles. En el litoral, el pescado y el marisco entran con naturalidad en caldos y sopas, y en el Alentejo la sopa se cruza con el pan, el aceite de oliva y el ajo como base identitaria (açorda, sopas de tomate). Es lo que se cocinaba (y se sigue cocinando) según clima, economía y productos disponibles.
Por eso, cuando una persona portuguesa habla de “sopa”, puede estar hablando de cosas muy distintas: caldo verde (col y chouriço, casi un símbolo nacional), sopa de feijão o de grão (siempre mejor el día siguiente), canja (la de “cura todo”), crema de verduras (la base), sopa de peixe, o una açorda alentejana con pan, ajo, cilantro y huevo escalfado.
La Sopa Juliana entra en este repertorio como un clásico práctico: base de crema de verduras para dar cuerpo y, al final, la “juliana” (los tropezones cortados finos) que le devuelve textura y la convierte en sopa completa.
Y esta, precisamente, es una de las recetas que más nos pedís en A Casa Portuguesa. Aquí va tal como la hace Leonor. ¡Ya nos contarás qué tal te salió!
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La receta:
Primero que todo, hay que elegir los ingredientes…
Te aconsejamos mirar lo que tienes en nevera, pero para una buena base siempre van bien patata, zanahoria y cebolla (por si te faltan ideas). Para los tropezones de puerro, col rizada o judías verdes siempre son buenas opciones.
• Empezamos por pelar todas las verduras, las cortamos bien y las lavamos.
• En una olla vamos a poner un poco de aceite extra virgen, lo removemos todo muy bien, podemos un poquito de sal, y juntamos agua — es suficiente con que la verdura esté tapada.
• Lo dejamos a hervir.
• Mientras tanto, vamos a trocear nuestra “juliana” (o como lo llamáis, los tropezones).
• Cuando las primeras verduras estén ya cocidas trituramos nuestra cremita, y le juntamos la “juliana”. ¡Dejamos que se quede hirviendo un poquito más, y listo!
Pro tip: A Leonor le encanta servirla con espinacas frescas. Bom apetite!